Paciencia-ficción


 

 

Entonces la conversación giró repentinamente. Ella comentó que esos chicos parecían monos. ¡pero monos de animales! Gritaban, saltaban, berreaban, bailaban dando círculos, agitándose, mirando con la cara desencajada, carcajeándose: de ellos, de la gente, de la situación. Así, después de bromear un rato con aquello, se me ocurrió decirle que yo también soy un poco mono. ¿Mono? Pregunta ella. Sí, sí. Mira, aunque mido uno ochenta, mi envergadura es de uno noventa. Y como de espaldas soy estrecho…

Pasan algunos segundos; ella no dice nada. Se palpa un poco la tensión y sonríe, como quitando yerro. Pero no dejan de estar abiertos sus ojillos, de par en par, sorprendida. Entonces, ante tal tesitura, no quedó más remedio que decir lo siguiente: Amiga mía, ese metro noventa se refiere a la distancia desde la punta de un dedo hasta la punta del otro. Descuida, porque no tengo casi dos metros de verga dura…

 

 

 

 

Una respuesta to “Paciencia-ficción”

  1. Cada vez q entro yo aqui, esta esto en un ciclo nuevo!! Jajaja!! Como me hasces divertir Pablin!!
    Besotes!

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