Voy a Madrid


Voy a Madrid, vuelvo a Madrid y estoy en el camino. Pienso… si solamente hiciera el diez por ciento de lo que tengo que hacer, haría tantas cosas…

Estoy de pie frente a un campo de nada en ningún sitio y la noche y la niebla dificultan percibir el horizonte. Pienso… entiendo que no haya castellanos que añoren la mar, ver la playa todas las mañanas, pues esto es mar también. Un mar de tierra, igual de infinito, que en vez de ser azul es verde y a jirones marrón y donde las rachas de viento del agua podrían ser las piedras o la mojada arena.

Antes, al subir al autobús, una mujer lloraba al despedirse. Lloraba tanto que parecía salírsele el amor por los ojillos. Él, sereno y firme, la consolaba y algo le susurró al oído. Luego subió a su asiento y cerraron las puertas.

Otra vez, como tantas, me he acordado de ella, por cosas y causas que doy vueltas estos días. Pienso… algunos se sorprenden por haber sido tan joven y haber durado tanto. Yo a veces me pregunto cómo pudo aguantarme todo ese trecho de nuestras vidas juntos. Luego recuerdo los poemas, aquellos que escribí cuando aún no éramos novios y pienso que alguno pudo algún día ser bonito.

Me viene a la mente aquel viaje que hicimos los amigos y ella y yo, ennoviados reciente, montados en un autobús hacia Alicante. Recuerdo hacerme pequeñito a un lado del asiento para que ella pudiera echarse un rato y dormir. Recuerdo también rezar para que apenas se notara que mi bicho andaba desbocado, su cabecita apoyada tan cerca había sido demasiado aunque tan sólo fueramos la imagen de dos niños pequeños no tan niños.

Dije recordar hacerme pequeñito en el asiento. Todavía me vuelve una molestia a codos y rodillas cuando lo rememoro. Pero sé que cualquier otra postura hubiera sido todavía más incómoda: quería entregarme a ella y esa era la manera en la que yo sé demostrarlo. Por ello también sé que alguna vez estuve enamorado, aunque sólo fuera un rato o un sueño. O tal vez es que sigo dormido….

Frente a este mar de nada o de piedras o de piedras y nada, pienso… sigo buscando. Yo solamente quiero una, pero que sea una que sea la adecuada, o tres cuartos de adecuada, no puedo ya conformarme con menos. Sigo buscando e intento maximizar todos mis objetivos: ya nadie sabe quién se esconde bajo la carcasa del cuerpo. Nadie tampoco podrá reprocharme pues la búsqueda, ya que siempre sinceras han sido mis intenciones. Nadie podrá reprochar, porque todos nadamos confusos en este océano de sardinas despistadas. (buscamos para encontrar, para encontrarnos) ¿Y qué sería de mí si yo no andara buscando? ¿y que sería de ella si no hubiera buscado en aquel verano de un año pasado?

En la gasolinera que firma el principio del mar castellano de nada y de pedruscos no me quieren vender una bolas de algo que me rellenará el estómago y podrá nutrirme con el cero por ciento de todas las cosas buenas diariamente recomendadas. Es porque tengo un billete de 50 y el poco suelto que llevo lo reservo en el bolsillo, pues a duras penas llega para el metro que tendré que pagar cuando pose el pie en mi pequeña ciudad. Mi pequeña ciudad, Madrid, es pequeña porque apenas conozco algunas de sus calles. Es pequeña también porque hoy le tengo cariño y saudades, que es morriña. Por eso hoy he rechazado la amorosa oferta de mi hermana Almudena de venir a recogerme. Me apetece sentir el frío de la mañana. Me apetece caminar y ver como se levantan mis vecinos, como despierta hoy Madrid, en una madrugada cualquiera de un día que no será el último, pero que bien podría serlo.

Mientras, sigo buscando. Y seguiré buscando esta mañana, no perderé un minuto, mi ventana se ha abierto y ahora es el mundo y el parque ha ensanchado y es el mundo y el mundo se ha hecho canijo y ya es una bolita que guardo en el puño esperanzadamente. También podría ser esa pequeña esfera en la punta de un boli, un bic oscuro sencillo, con el que escribo. Pienso…

Si tan sólo hiciera el cinco por ciento de lo que tengo que hacer ¿seria yo entonces feliz? Se me ocurre que entonces anhelaría el doble, que el cinco por ciento era bien poco….

¿Naturaleza humana o mi naturaleza?

Pienso…

 

 

 

P.D.:

 

El autobús ha llegado casi con una hora de antelación a lo previsto (después de la regulación horaria por cambio de países). Justo en el instante de abrir los ojos me he reprochado muchísimo por mi decisión de pasear hasta casa. He pensado: “es lo que tiene dejar decidir al corazón” y me ha dejado un tenue amargor y desencanto. Ahora, diez minutos más tarde ya no me arrepiento tanto, me digo: “es lo que tiene dejar hablar al sueño” y entonces pienso en la cantidad de cosas que habré dejado de hacer por permitir hablar al sueño, a la pereza. Sinceramente son tantas, que tendría que haberme escurrido hasta el suelo y haberme derretido y deshecho, mas ya han transcurrido diez minutos y paso olímpicamente de caerme. Es lo que tiene estar despierto.

En la estación una pareja se ha reencontrado y se han dado un beso lleno de rutina, él ha cogido la bolsa de ella y se han marchado. Yo he comprado una palmera en una de esas máquinas que hacen girar un muelle, y nada más pulsar el OK me he sentido estafado. Es muy curioso, porque en la cafetería cerrada de la estación he leído “prato do dia” en vez de su equivalente en castellano, que es como estaba escrito. ¡Durante unos milisegundos he sentido que había aprendido portugués!

Sigo caminado.

Ya en Atocha toca decidir, el metro está recién abierto, pero ahora Madrid me seduce un puñao. Tiro por la Avenida de Atocha, hacia el centro. Mi destino es un metro, pues vivo en un extremo de la city, así que cualquier dirección es buena. Por la rúa caminan dos vigueses borrachos. Acaba de pasar la policia y se han llevado un pequeño susto, ya que andaban haciendo el moña. Hablamos mientras caminamos. Les echo la peta por haber arrancado una planta de su maceta. Se justifican diciendo que son jóvenes y que seguro que yo “hice” lo mismo cuando “tuve” su edad. ¡Jodios, yo tengo vuestra edad! Se la digo. Se sorprenden: pues sí, somos de la misma quinta.

Y como hoy de amor y parejas anda el juego, me fijo en una que se resguarda en un portal mientras se da el lote apasionadamente. Dicho así suena bastante vulgar, pero yo estoy seguro de que a ellos les gustaría congelar este momento.

Poco antes, junto a la filmoteca nacional, una mujer ha discutido con un hombre: ella nunca le engañó. Llora. La has cagado, tío… Los celos y la desconfianza son una enfermedad congénita, un virus, un estigma, una pesada carga. Y ahora ella, mujer, sufre y tú, hombre, sufres, por nada.

Luego pasa otra pareja. Él intenta meterle mano, me hacen mucha gracia (también me dan envidia). Se dan cuenta de que les observo y lo utilizan para sus bromas. Es viernes, siete de la mañana, la mitad de la población callejera está triste y cansada, la otra, es feliz y sonríe y van a casa a dormir la mona, pues ya va siendo hora.

 

 

 

P.D. de la P.D.:

 

Al fin he cogido el autobús. Resulta que mi destino había resuelto que no cogiera el metro, sino que pateara hasta Callao.

Le doy cinco euros al conductor, “no tengo menos” le digo. “No importa”, responde, “aquí se cambia lo que haga falta. ¡Menos de novia, y porque no se deja!”. “Bueno, quién sabe, los tiempos andan muy revueltos…”

¡Qué majo! Me hace sonreír. Verdaderamente no me arrepiento nada de haber dado el paseo. En sólo quince minutos estaré en casa (si los atascos por las obras me lo permiten).

 

 

 

                                                                                                          Pablo

5 comentarios to “Voy a Madrid”

  1. Sandrinha Says:

    Saudade…Tu de Madrid, eu de Lisboa… Tantas veces hice yo el mismo recorrido que tu esta mañana… tantas otras veces he pisado esas ruas lisboetas… que cada vez que me paso por aqui (no es la primera) me vienen al recuerdo demasiadas cosas que guardo para siempre…. "Arrepios na pele é o que estou a sentir cada vez que penso em Lisboa"…. Disfruta de cada rinconcito.Beijinhos de uma "alfacinha de coração"

  2. Bienvenido.. de nuevo…jejejeje…

  3. Muy profundo, sí…Bonito paseo por tu ciudad y por tu interior.Una forma especial de narrar sentimientos.Tus letras enganchan…Suerte "portugués"!

  4. Se me ha olvidaod algo importante:"Se que en algún lugaralguien me espera hoyse que ahora tengo yoalguién a quien buscar…"Soy adista a Andrés Calamaro (entre otras cosas) y él siempre tiene alguna estrofa para resumirlo todo, la banda sonora d emi vida…En fin, que no dejes de buscar!Musus

  5. ayyyyy!pablito somos las hermanas de la almeji……nos hemos metido en tu space, que ya sabes que lo hacemos de vez en cuando……y nos hemos encontrado con tu relato de la vuelta a casa.. y de tus bùsquedas……la duda nos hace crecer…nos gusta leerte,bienvenido a Madrid.

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